LA CUBA DE AYER


La Cuba de ayer

La historia de una neocolonia EE.UU.

  1. El inicio de la neocolonia EE.UU. (1898)
  2. La presidencia de Mario Garcia Menocal (1913-1921)
  3. La revolución del 30  La presidencia de Machado un sangriento títere americano
  4. El gobierno de cien días La presidencia de Grau-Guiteras
  5. Una constitución de avanzada La Constitucion del 40
  6. El Moncada: una semilla en tierra fértil
  7. La Marcha de la Libertad llega a La Habana

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El inicio de la neocolonia EE.UU.

 La toma de posesión de Tomás Estrada Palma, el 20 de mayo de 1902, con la anuencia del gobernador militar norteamericano, general Leonard Wood, quien manejó el proceso electoral, da inicio a la república neocolonial en Cuba.

Al disolver el Partido Revolucionario Cubano el 30 de diciembre de 1898, dos días antes del inicio oficial de la ocupación militar norteamericana, el delegado Estrada Palma - sucesor de José Martí en el cargo - le daba una estocada mortal a una República por nacer, pero ya en crisis como consecuencia primero del colonialismo español y después con la ocupación militar yanqui y su secuela de hambre, miseria y desempleo.

La fragmentación de la organización política revolucionaria nacional y el confusionismo ideológico con claras tergiversaciones del pensamiento revolucionario y antimperialista del Apóstol vinieron a sumarse al panorama.

"En estos momentos en que la República ha nacido a la vida activa de las naciones con un tesoro exhausto de recursos...en estos instantes desconsoladores en que no tenemos mercado para nuestros productos y en que el Gobierno de los EE.UU. nos niega la reprocidad comercial... en estos momentos en que el país sufre los efectos de una crisis espantosa y hállanse los ricos campos de Cuba devastados, las fincas demolidas, la agricultura empobrecida, el comercio arruinado y las industrias paralizadas, es cuando necesitamos el esfuerzo de todos para salvar el país de la bancarrota general".  Así le recordaba un periodista de aquellos tiempos al recién electo presidente las aspiraciones y anhelos depositados en él y la realidad de la nación.

Sin embargo, con sus "errores" políticos y sus ideas económicas, el primer presidente de la República coloca a la isla merced del poderoso vecino.

En el primer año de su gobierno se aprobaron los tratados de Reciprocidad Comercial entre Cuba y EE.UU. (diciembre de 1902), y el Permanente (mayo de 1903), determinando las relaciones entre ambos países.  Este último incluía en su testo la "famosa" Enmienda Platt, apéndice a la Constitución de 1901 y que limitaba la soberanía e independencia cubana al legalizar el derecho imperialista a intervenir en los asuntos internos de la isla.

Por si fuera poco, se firmó el Convenio para el arrendamiento de Estaciones Navales o Carboneras (julio de 1903), que permitió la usurapación - hoy vigente - del territorio nacional con una base militar norteamericana en la oriental provincia de Guantánamo.

Estrada Palma, alejándose de su posición inicial de mantenerse sin compromisos con nadie, se afilia al Partido Moderado (formado por la facción habanera republicano-conservadora a fines de 1904) y alentado por éste forma un llamado Gabinete de Combate, del que desplaza a todos aquellos que no participan de su aspiración reeleccionista.

A partir de ses momento se desata una ola de atropellos contra toda la oposición gubernamental y los republicanos conservadores villaclareños y los liberales nacionalistas habaneros deciden crear el partido Liberal.

Ajenos a los problemasn del pueblo cubano, los moderados y liberales se enfrascaron en un conflicto político-burgués, que adquirió carácter de guerra civil luego de que Estrada Palma asumiera pro segunda vez la presidencia el 20 de mayo de 1906.

El Presidente y los moderados más extremistas habían rechazado un entendimiento con los liberales, quienes se alzaron apenas un mes después, ante la violación de las normas establecidas para la organización de los comicios, ganados escandalosamente por los moderados.

Estrada Palma, hombre grato a los EE.UU. y a las clases conservadoras y reaccionarias de Cuba, solicita la intervención directa.  Al demorarse ésta, renuncia, al tiempo que los posibles sucesores seguían su ejemplo.

El imperialismo no pierde tiempo, el 29 de septiembre se instaura un gobierno provicional dirigido por William H. Taft, secretario de Guerra de los EE.UU., que duró hasta el 13 de octubre, en que asumió Charles E. Magoon, quien había trabajado en la Oficina de Asuntos Insulares del Departamento de Estado como gobernador en la zona del Canal de Panama.  Se abre asi una nueva etapa con la segunda intervención norteamericana en Cuba.

El 28 de enero de 1909, Magoon entregó el gobierno neocolonial al liberal electo José Miguel Gómez.

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La presidencia de Mario Garcia Menocal

¿Quién se "comio" las vacas gordas?

Bajo la presidencia de Mario Garcia Menocal - uno de los generales que pelearon en la Guerra de 1895 y se convirtieron después en ricos hacendados - la nación cubana vivió una temporal bonanza económica que el habla popular bautizo como época de las "vacas gordas", y que él y sus apologistas pretendieron presentar como un logro de su gestión de gobierno.

El control de la importación de arroz y la exportación de azucár, cuyo precio se había disparado a causa del estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914, resultó un excelente negocio para quien los obreros apodaron el "kaiser", y para los monopolios norteamericanos, que intensificaron la penetración económica en Cuba con su ayuda.

Mientras los explotadores danzaban con los millones, el pueblo, con salarios muy por debajo de los elevados precios, era victima de la escasez, así como de la politiquería y el fraude de este gobierno, que sólo en "botellas" (cobrar sin trabajar) pagaba unos 15 millones de pesos anuales y que llegó, incluso, a utilizar la conflagración bélica para su propio beneficio político al procesar a sus opositores bajo la acusación de "germanófilos".

Pretextando la guerra declarada a Alemania sólo 24 horas después de hacerlo los EE.UU., permitió la ocupación del país por 2,600 soldados norteamericanos que acamparon en Camaguey en 1917 y no se marcharon hasta 1922.

Bajo el mandato de Menocal (1913-1921) se aprobó, además, la Ley de Liquidación Bancaria, que se dio el golpe de gracia al banca cubana -afectada por la brusca disminución de los precios al término de la guerra- al imponer requisitos que sólo los bancos extranjeros respaldados por sus casas matrices podían cumplir.  De esta forma, facilitó el paso a manos norteamericanas de la red financiera, ingenios, tierras y propiedades de todo tipo.

Con este gobierno, ni siquiera puede hablarse de construcción de obras públicas con las que gustaban adornarse los corruptos gobiernos republicanos.  Quíen era "mas" americano que cubano...", según llegaron a afirmar algunos periodicos norteamericanos, nada hizo como no fuera acentuar el deterioro de la ya maltrecha pseudorepública.

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La revolución del 30

La presidencia de Gerardo Machado un sangriento titere americano

En su libro La Revolución del 30 se fue a bolina, Raúl Roa - uno de los participes de aquellas jornadas heroicas- define a la generación del 30 como tres hornadas: "la que aflora en 1923, que simbolizó en Mella y Rubén Martínez Villena; la que irrumpe entre 1927 y 1930 que personificó en Rafael Trejo, Antonio Guiteras y Pablo de la Torriente-Brau; y la que se empina, incorporándose a la lucha revolucionaría en 1933, y que sigue personificada por esos tres ejemplares combatientes".  En ella, los genuinos revolucionarios constituyen minoria, "la mayoria está cundida de el problema de Cuba pero no supo resolverlo", señala Roa.

En 1930, el gobierno de Gerardo Machado representaba la bancarrota de la República mediatizada.

Como consecuencia de la crisis mundial capitalista, desde 1929 los almacenes habían comenzado a congestionarse de azúcar por falta de consumo en el mercado internacional; durante el verano del 32 se registró el más bajo precio en las cotizaciones; los sueldos de la mayoría de los empleados públicos, así como los retiros y pensiones, dejaron de pagarse a partir de ese año.

Además de la represión, desaparición y asesinato de líderes obreros y estudiantiles, entre ellos, Julio Antonio Mella -fundador de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y del primer Partido Comunista de Cuba-, asesinado en tierra mexicana en 1929 por orden expresa del tirano, a quíen había calificado de "Mussolini tropical".

"Las condiciones objetivas estaban, si no maduras, cuando menos pintonas para lanzar el movimiento popular a una lucha antiimperialista por el poder, que entrañara, a la vez, el derrocamiento de la tiranía y el rescate de las riquezas nacionales en manos extranjeras..."  Sin embargo, "faltó la vanguardia, la unidad de pensamiento y acción, la claridad en los objetivos,...el impulso revolucionario no tuvo cauce ni dirección, congruentes con su ulterior desarrollo y, por eso, se despilfarró en una lucha desconcertada que propicia la revancha del imperialismo y las fuerzas a su servicio", diria Roa.

Con la manifestación del 30 de septiembre de 1930, convocada por el Directorio Estudiantil Universitario (DEU), que desde el Patio de los Laureles de la Universidad de La Habana lanza su reto al tiranía; "...la única solución del problema cubano es el cese del actual régimen con la inmediata renuncia del presidente de la República", se inicia realmente la lucha estuciantil sin cuartel contra Machado, y que tiene su bandera en Rafael Trejo, asesinado en esa jornada.

El año 32 se caracterizó por un cambio en las relaciones de los EE.UU. con los países de America al asumir la presidencia el demócrata Franklyn Delano Roosevelt.  El embajador Guggenheim, íntimo amigo de Machado en numerosos negocios ilícitos, es sustituido por Summer Welles.

La coyuntura es propicia en medio del la recrudecida lucha contra el tirano y la Casa Blanca decide mediar invocando la necesidad de existencia de un "Gobierno Constitucional".  Con esto disfrazaba su propósito de paralizar toda acción violenta a o política por parte de la oposición al régimen que pudiera traer su caída y la asunción de otro sin la anuencia de Washington.

La mediación obtiene de inmediato el apoyo de la burguesia y la pequeña burgesía, mientras numerosas personalidades y organizaciones, entre ellas, el Partido Comunista, la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), el Directorio Revolucioario, Ala Izquierda Estudiantil, la combaten desde sus inicios.

La huelga general-bajo la égida de Villena- surge súbitamente de un paro de ómnibus, disloca la mediación y acaba por liquidarla.  El 6 de agosto del 33 se extiende a toda la República.

La brutal matanza del 7 de agosto, cuando la muchedumbre se lanzó a la calle para festejar la caída del tirano, prendiéndole fuego a las casas de los machadistas y ajusticiando a esbirros y porristas, hace a la huelga más fuerte y vigorosa.

Destacado papel jugaron en la caída del tirano, el 12 de agosto del 33, el DEU, el Ala Izquierda Estudiantil, el Partido Comunista y la CNOC.

Sin embargo, EE.UU. trata de apuntalar la situación con un gobierno confeccionado en su Embajada en La Habana, con la anuencia de la mayoría de los jefes militares y del ABC (organización de la pequeña burgesía), entre otros.

El gobierno de tránsito dejaba intacta la estructura y mantenía incluso los instrumentos jurídicos y de represión del poder derrocado.  La agitación popular en toda la isla es intensa, la situación obrera es inquietante.

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El Gobierno de los cien días

La presidencia de Grau-Guiteras

Después de la insurrección de los sargentos y soldados del ejército el 4 de septiembre se instauró el gobierno de Grau-Guiteras o "de los 100 días", efímero como su nombre indica, de composición heterogémea y carácter nacional reformista, con proyecciones antimperialistas de su ala izquierda, encabezada por Antonio Guiteras.

La jornada de trabajo de ocho oras y jornal mínimo; intervención de las compañías norteamericanas de electricidad y teléfonos; rebaja de un 45% en las tarifas eléctricas; disolución de los viejos partidos políticos tradicionales vinculados todos con el machadato; proyecto de ley de reparto de tierras, entre otras medidas revolucionarias promulgadas por Guiteras, y la política zigzagueante de Ramón Grau San Martin, comenzaron a desconcertar a Fulgencio Batista y a los sargentos del 4 de septiembre, asustados ante el carácter radical que tomaba la Revolución.  Presionados por Welles, cuyo gobierno no reconoció al de Grau, comenzaron a conspirar con la embajada de EE.UU.

La traición del entonces coronel Batista, quien representaba la mejor garantía para los negocios y propiddades estadounidenses, no se hizo esperar.  En tumultousa reunión en el Círculo Militar de Columbia, el 15 de enero de 1934, intenta justificar ante la Junta Revolucionaria su actitud, y Grau entrega la presidencia.

La creciente inconformidad con el "nuevo régimen" (Batista-Caffery-Mendieta) provocó la huelga general de marzo de 1935.  Sin respaldo armado, y llevada a cabo pese a la falta de unidad dentro de las fuerzas revolucionarias, es aplastada violentamente y seguida de una de terror contra el movimiento obrero y revolucionario.

En mayo de ese mismo año, con el asesinato de Antonio Guiteras, se liquida el último vestigio de resistencia armada.

A juicio de Roa, la sangrienta derrota de la huelga general de 1935 es el momento preciso en que fracasa la Revolución del 33.

El 33, al igual que en 1868 y 1895, se propuso la reconquista de la soberanía y la autodeterminación -uncidas desde 1902 al dominio yanqui- pero fue más allá al plantear cambios de estructura y superestructura.  Sin embargo, la carga que pedía Villena -"para matar bribones y acabar la obra de las revoluciones" - no llegó hasta 1959 con el triunfo de la insurrección armada organizada y dirigida por Fidel Castro.

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Una Constitución de avanzada

Firmada el primero de julio de 1940 en Guáimaro, la Constitución de la República fue, en el terrno jurídico, el pago atrasado de lo que el movimiento revolucionario y popular había alcanzado en las duras luchas contra el machadato.

Progresista en esencia, entró en vigor el 10 de octubre de 1940 y rigió, incumplida y burlada, hasta el 10 de marzo de 1952 en que Batista la suprimió totalmente sustituyéndoña por los estatutos constitucionales llamados del "Viernes de Dolores".

En su texto, además de los derechos individuales postulados en todas las constituciones burguesas a partir de la Revolución Francesa de 1789, se recoge también la influencia de la la Constitución soviética de 1936 - donde se precisaba, entre otras, la formación de la nueva industria socialista y la eliminación de la clase de los "kulaks" o ricos terratenientes - y los resultados del Movimiento por Reformas Sociales que se desarrolló en la isla y que apuntaba en tres direcciones esenciales: el derecho al trabajo, a la seguridad social y la justa distribución de la riqueza.

Después de dura lucha se lograba que medidas de mejoramiento social y económico fueran elevadas al rango de principios constutucionales, lo cual fue elogiado por juristas internacionales.

No obstante, muchas de las medidas requerían para su ejecución practica de una legislación complementaria y los gobiernos posteriores al 40 bloquearon esas leyes para salvaguardar los intereses de las clases explotadoras.

Además, muchas de las normas legales sancionadas estuvieron restringidas en sus objetivos por la estructura neocolonial republicana.  Tal es el caso de la Prescripción del latifuncio (Articulo 90).

La Carta Magna del 40 es la primera de todas las constituciones políticas de América que enfrenta de lleno el problema de la gran propiedad (familias o individuos que poseíann grandes porciones de tierra).  Sin embargo, ésta no fue eliminada hasta después del triunfo revolucionario con la Ley de Reforma Agraria, el 17 de mayo de 1959.

Merecen especial atención la garantía constitucional confiada a los tribunales y las legítima resistencia a la opresión.  Ambas representaban una garantía al cumplimiento de la Carta Magna por dos medios diversos: la vía jurídica y la resistencia armada.

A pesar de las reformas sociales plasmadas en normas constitucionales, la realidad política y socioeconómica de Cuba se mantuvo igual 

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El Moncada: una semilla en tierra fértil

Aunque en lo militar fue un duro revés y no pudo alcanzar sus objetivos inmediatos, e asalto a los orientales cuarteles Guillermón Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, demostró que, en aquellas condiciones, la acción armada era el método adecuado de lucha. 

Preparado y ejecutado por un grupo de jóvenes inspirados en las ideas libertarias de José Martí y lidereados por Fidel, sirvio de antecedente y experiencia para los días de la expedición del yate Granma, de la guerra en la Sierra Maestra y de la lucha clandestina en las ciudades.

Al fallar el factor sorpresa con el que se contaba, después de casi dos horas y 45 minutos de desigual batalla frente a una guarnición de 1000 hombres, y casi agotadas las municiones, Fidel ordena la retirada hacia la Granja Siboney – desde donde había partido rumbo a la fortaleza la caravana de 16 autos con 158 hombres y dos mujeres, Melba Hernández y Haydée Santamaría – para de ahí dirigirse a la Sierra y continuar la lucha en las montañas.

El ejército se lanzó como fiera enfurecida sobre la población indefensa y los prisioneros.  Comenzó una verdadera matanza.  Los sobrevivientes fueron enjuiciados, condenados y llevados a prisión.  La intrépida acción y la clara, denuncia al régimen que significo La historia me absolverá – alegato de autodefensa de Fidel durante el juicio – donde se planteaba el problema de la tierra, de la industrialización, de la vivienda, del desempleo, de la educación y el de la salud del pueblo, “ a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las libertades publicas y la democracia política”, cayeron en tierra fértil.  La semilla germino seis años después con el triunfo de la Revolución.

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La Marcha de la Libertad llega a la Habana

“Llegará hoy Fidel”, anunciaba el diario Hoy en su primera plana el 8 de enero de 1959.  “La Marcha de la Libertad”, así calificó el periódico Revolución a la columna rebelde de mil hombres que encabezada por Fidel arribó a La Habana ese día, luego de 25 meses de guerra, para poner punto final a la dominación colonial y neocolonial sufrida por el pueblo cubano a lo largo de cuatro siglos y medio.  El triunfo revolucionario significo el final de la clase minoritaria explotadora y sus lacayos, como el final de la corrupción, los vicios, y los casinos mayormente controlados por la mafia norteamericana.

La fortaleza de Columbia – antiguo Estado Mayor del ejército y desde donde huyó el tirano en la madrugada del primero de enero en vuelo a Santo Domingo -, es literalmente invadida por un pueblo necesitado de la verdadera justicia que le había sido escamoteada una y otra vez.

Fidel dice: “No nos engañemos pensando que en lo adelante todo será más fácil”, sentencia que hoy a 42 años de pronunciada conserva una increíble vigencia.

Con la puesta en práctica del programa del Moncada, la Revolución iniciaba su verdadera marcha victoriosa.

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TOMADO DE UN ARTICULO DEL GRANMA